• Valdelacierva garnacha el vino que los alemanes maridan con pescado

    Acaba de ser publicado el vídeo que ha lanzado la Denominación de Origen Rioja en Alemania donde se presentan vinos de Rioja junto a sugerencias de maridaje con platos alemanes. En esta ocasión el elegido ha sido nuestro Valdelacierva Garnacha para maridar con pescado.

    En nuestra opinión, Valdelacierva Garnacha es la máxima expresión de esta variedad tinta minoritaria en Rioja; un vino lleno de matices. Es equilibrado y de carácter con una perfecta simbiosis entre fruta y madera. Los matices de la fruta roja acompañan a los fondos balsámicos y especiados en una elaboración marcada por su elegancia, intensidad y estructura. Expresa ese trabajo de Valdelacierva acercarse al terruño y representar sus características.

  • Vamos a vendimiar: manos a la obra

    Se acabó la espera

    No ha sido un ciclo fácil: heladas en primavera, tormentas en junio, amenazas de gota fría… pero esperar tiene su recompensa porque hemos tenido dos semanas mágicas de temperaturas agradables durante el día y frescas por la noche y la sabia naturaleza nos presenta a nuestra Garnacha de Tudelilla, plena, con buen grado, extraordinaria y lista para llegar a la bodega y convertirse en vino. Ha llegado el momento. Es 15 octubre y madrugamos  para estar como cada mañana de vendimia en Tudelilla en la viña a las 7.45.

    ¡Familia, empieza la vendimia!

    Todavía de noche, empezando a amanecer, llega la cuadrilla de vendimiadores en las furgonetas. Son ocho, pero a ellos se une el equipo femenino de Valdelacierva  (Julia, Lucia, Allende y Emma) además de Fernando y José Luis (Cuchara), el viticultor. Somos parte del equipo que todo el año trabaja nuestra finca más especial y, con la emoción de cortar racimos en Montepedriza, se nos pasa el tiempo volando. Seguimos extremando las medidas y marcando las distancias antiCovid. Nuestro equipo es lo primero.

     

    Por fin, la uva llega a bodega

    De 8 a 10 y con una temperatura de 9ºC se vendimia manual toda la finca: siete cajones que volverán en un camión refrigerado (donde permanecerán 24 horas) para no perder propiedades de aroma y evitar oxidaciones. Cuando la uva llega a la mesa de selección, se desgrana con selección de grano entero y se elabora en tinas de madera de 700 litros. El 20 de octubre el mosto-vino está encubado y cocinándose a fuego lento con los bazuqueos manuales de José y Sergio, que no descuidan las tinas hasta que llegue el momento del descube.

  • Nueva prensa vertical

    Los reyes magos son mágicos!!! Damos fe. En nuestra última carta pedimos una prensa vertical y ya la tenemossss!!!
    ¿por qué tiene tanta importancia la prensa en la elaboración de los vinos? ¿qué tiene de especial que sea vertical?
    Las prensas de vino son una herramienta muy importante para extraer todo el jugo de las uvas, exprimiéndolas y aprovechando cada una de sus gotas.
    La forma de la prensa es clave para obtener un mosto de calidad y conservar la acidez, los taninos, el hierro, etc. que queremos mantener de la uva. Este momento nos facilita el poder trabajar las características del mosto que obtenemos, estos cambios dependerán de la presión que apliquemos a la uva. Basándonos, pues, en conservar las propiedades que deseemos de cada grano de uva. Es importante que en el prensado la presión no sea excesiva porque, podríamos llegar a romper las semillas y aportar un exceso de tanino al vino.
    Esta vendimia está siendo muy especial para nosotros.
  • Montepedriza 2019

    En esa búsqueda de excelencia en la que vamos trabajando cada día, sabemos que parte de nuestras señas de identidad para seguir sumando, pasan por unirnos a ese concepto de zonificación y clasificación de viñedos que forma parte de muchas clasificaciones de vinos de calidad a nivel mundial.
    Distinguir aquellos viñedos que, relacionados a ciertos criterios de terroir, los consumidores puedan entender como origen de unos vinos de calidad excepcional es lo que ha hecho la D.O.Ca. Rioja, con su nueva nomenclatura de Viñedo Singular. La clasificación más TOP en Rioja otorga valor apenas a un centenar de pequeños parajes en las áreas que le competen y remarca así la excelencia de los vinos que proceden de estos terruños.
    De uno de esos viñedos singulares procede nuestro Montepedriza 2019 al que nosotros queremos presentar hoy en sociedad con nuestra definición particular de calidad: “más que singular, único”.
    Montepedriza 2019
    Edición limitada de 1960 botellas y 210 magnum
  • Es tiempo de rosados

    Reproducimos el artículo de Gastroactitud escrito por el crítico Federico Oldenburg donde realiza una selección de los 10 rosados para este verano y donde no podría faltar nuestro Valdelacierva Rosé 2020.

    No son los únicos que nos gustan, pero esta variopinta selección de 10 rosados ilustra muy bien la diversidad que presenta hoy en España esta tipología, abarcando desde cuvées de lujo, vinos parcelarios, naturales, fermentados en barrica concebidos para la guarda y otros más sencillos, de trago fresco y amable.

    Siempre puntuales a una ecuación temporal más marketiniana que rigurosamente enológica, en las semanas previas al apretón del calor la mayor parte de las bodegas que producen vinos rosados presentan al unísono sus novedades y nuevas añadas.

    Como si se abriera la veda y el verano fuera el único momento del año en que se autorizara el consumo de esta tipología.

    Sin duda, los consumidores y también la hostelería tendrán buena parte de culpa en esta injusta condena, pero bien es cierto que con la calidad y la diversidad que están alcanzando los rosados de España resulta obligado revisar la temporalidad de su consumo: su momento ya no es solo el verano, así también como su lugar ya no es el chiringuito playero.

    Son vinos para todo el año y grandes mesas y restaurantes, dependiendo de los diferentes estilos, elaboraciones, variedades … Como los que presenta esta selección –caprichosa y arbitraria– que apuntamos para esta temporada: novedades y vinos que hemos vuelto a catar y recuperamos como recomendaciones que valen bien la pena.

    Valdelacierva Rosé de Lágrima 2020

    Valdelacierva
    D.O.Ca. Rioja
    PVP: 6,90 €
    75 cl
    Emma Villajos, enóloga de Valdelacierva, confirma el buen hacer de esta bodega riojana con este rosado de garnacha cuya irresistible frescura, adornada con brillantes notas florales, viene dada en buena parte por la sabia decisión de adelantar la fecha de vendimia en la zona de Tudelilla, con el objetivo de controlar el grado y preservar los matices fragantes de la fruta. Los cuatro meses de crianza sobre lías le aportan, además, una deliciosa textura.

     

  • Viñedo embotellados

    De volumen a valor. Es el cambio radical de la ecuación, de la razón de ser, de Bodegas Valdelacierva. A partir de una antigua cooperativa de cuatro socios en Navarrete, Valdelacierva comenzó a dejar de aprovisionar a lineales de alimentación para centrarse en los vinos de mayor valor añadido y en el canal de la hostelería, con un grupo de viticultores muy vinculados al proyecto y con una selección de viñedos concretos con personalidad de zona y parcela, que son hoy la clave de la amplia gama de vinos con que trabaja la bodega: «Hacerse pequeño es hacerse mejor», escribía hace poco Víctor de la Serna a propósito de la bodega.

             

    El cambio no se produjo de la noche a la mañana, sino lentamente con la incorporación de Emma Villajos como directora técnica en el año 2007 y con una apuesta por viñedos especiales focalizados en municipios históricos de la Sonsierra, como San Vicente, Briñas o Baños de Ebro, y de Tudelilla, donde Valdelacierva explota el potencial de las garnachas de la zona. Valdelacierva pertenece al grupo Hispano Bodegas, que además de Rioja trabaja los blancos en Rueda y tintos en la Ribera del Duero soriana. Emma Villajos presentó el jueves por la noche para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com la gama casi al completo de Valdelacierva en Rioja, siete vinos, casi todos ligados a viñedos concretos, junto con una sorpresa fuera de programa, el 12 Linajes de la Ribera del Duero: «Soy de Madrid y desde el primer momento quedé sorprendida por la extraordinaria diversidad que hay en Rioja y por la profesionalidad de sus viticultores, en nuestro caso de un grupo con el que trabajamos a largo plazo y que son la pieza fundamental de nuestro proyecto», explicó la enóloga.

    La cata comenzó en Tudelilla, con el Valdelacierva Rosado 2019, cuyas uvas la enóloga obtiene de una finca a 625 metros de altitud en un suelo característico de canto rodado. Fresco, con una acidez muy agradable, combina las notas de fresa con flores blancas, que la enóloga trabaja con sus lías para obtener volumen en boca. Valdelacierva 5 Renques 2017 es el crianza de la casa, «el vino esencial», que va más allá del ‘tradicional’ crianza de Rioja, con la fruta como protagonista y con potencia e intensidad: «Las primeras añadas las hacíamos con una selección de viñedos de Rioja Alavesa, pero ahora trabajamos con dos viñedos de San Vicente, uno de la zona alta, más fresco, y otro a 425 metros que nos ofrecen un ensamble perfecto de tempranillos», detalló Villajos.

    Valdelacierva Reserva Edición Limitada 2017 completa la gama más ‘convencional’, con un vino en que tanto la fruta como la madera tienen protagonismo, pero en el que de nuevo la madurez de la uva, junto con una interesante mezcla varietal, dejan claro que el estilo Valdelacierva no es el clásico de Rioja. El vino comenzó en sus añadas anteriores siendo un 100% tempranillo, pero en la actualidad mezcla a tercios tempranillo, graciano y maturana tinta: «Es un viñedo de Tudelilla, un pueblo vitícola que hemos ido descubriendo y que con la combinación varietal nos ofrece mucha complejidad con un toque de monte bajo, de tomillo, muy característico y especial». Valdelacierva Grano a Grano 2018 es un parcelario que nació con la añada 2015 como un «experimento» que la enóloga trasladó luego a Ribera del Duero: «Nos juntamos diez personas en vendimia para desgranar uno a uno cada grano de una producción de 1.500 kilos». Villajos utiliza el viñedo de una parcela, ‘Salmuera’ de Baños de Ebro, que prácticamente todas las añadas se corre en floración y ofrece unos racimos pequeños y sueltos. El vino combina la fruta del tempranillo, no excesivamente intenso, con notas especiadas y, sobre todo, con mucha elegancia. Muy redondo.

    Del tempranillo a la garnacha, con dos parcelarios de Tudelilla. Valdelacierva Garnacha 2018 y Montepedriza 2018: «Lo de Tudelilla para mí fue un ‘flechazo’; me enseñó uno de nuestros viticultores su viñedo, Montepedriza, plantado hace 84 años, y tuve claro que teníamos que trabajar la garnacha de esos suelos pedregosos», explicó Villajos. Los vinos son ‘parientes’ cercanos, con una garnacha menos expresiva de inicio en el primer caso, pero que poco a poco se va abriendo en la copa y sacando las notas de fresa combinadas con especiados de monte bajo. Montepedriza es uno de los vinos de la noche, largo, mineral y fresco.

    Y para terminar otros dos tempranillos de muy distinta procedencia. El primero, Valdelacierva Cantogordo 2018, un parcelario de un viñedo de 60 años de Samaniego, profundo, intenso, que la enóloga cría en bocoyes de roble francés de 500 litros y que, pese a una larga estancia en botella, muestra mucha intensidad y juventud. Con 12 Linajes Finca los Arenales 2018 (de Bodegas Gormaz) la cata da un giro hacia la rusticidad soriana: «Son pequeñísimos majuelos, varios de ellos prefiloxéricos y de una viticultura casi extrema a 1.000 metros del altitud», explicó la enóloga. «Quería poner este vino como broche final, como una sorpresa fuera de programa». Concentrado, fresco, un vinazo que demuestra que cada zona, cada pueblo y cada viñedo tiene su propia personalidad.

    Enlace al artículo original: https://www.lomejordelvinoderioja.com/catas/valdelacierva-protagonista-club-20210521223607-nt.html

    Enlace galería de fotos de la cata: https://www.lomejordelvinoderioja.com/catas/bodegas-valdelacierva-protagonista-club-catas-20210521101630-ga.html#photo-gallery-group-0

  • Cuando hacerse pequeño, es hacerse mejor

    Hoy queremos reproducir el artículo publicado en el diario El mundo de uno de los grades periodistas y críticos de este país, Víctor de la Serna, sobre la cata de los vinos de nuestra bodega Valdelacierva, Rioja.

    victor de la serna valdelacierva vino rioja el mundo

    De la cantidad viene la ganancia. En el mundo gastronómico español esa creencia ha estado en el origen de mucha cantidad -de vino, de aceite, de jamones … – y de mucha mediocridad. Ya se ha comentado aquí varias veces, y también cómo estamos saliendo de aquella masificación, produciendo menos pero mejor, dejando muchas prácticas industriales y recuperando otras artesanales. Hace apenas un mes nos hacíamos eco de la queja de la asociación de los productores pequeños, Bodegas Familiares de Rioja, sobre la desaparición de 53 bodegas y de casi 3.000 viticultores durante los últimos 1 O años, «por una política basada más en la producción de cantidad en lugar de calidad, las complicaciones burocráticas y la falta de apoyo institucional para el modelo de negocio familiar. Es cierto: a los pequeños se les ayuda poco, pero en toda España los que están sobreviviendo -y no digamos al año de la pandemia, cuando han caído las ventas más que en cualquier otro país porque este es el país donde más porcentaje de vino se vende en la hostelería, y esa ha estado cerrada o semicerrada en casi todas partes- lo logran a base de calidad y autenticidad.

    Otro camino, quizá aún más arduo, es el de los grupos productores de gran tamaño que aceptan reducirse, decrecer, para pasar a desarrollar vinos de mucha más clase -y más valor añadido ­procedentes de una sola viña, o un solo paraje, o de cepas muy viejas, y con métodos mucho más naturales. Hace ya dos años que presentamos en EL MUNDO uno de esos -escasos–grupos que se hacen intencionadamente más pequeños, y acabamos de volver a catar sus productos. Es un camino original y alentador, que deberían emprender más bodegas.

    Este grupo, Hispanobodegas, se formó hace pocos años con bodegas en Rioja – Valdelacierva-, la Ribera del Duero soriana – Gormaz- y Rueda  -Garcigrande- y fue proyectado inicialmente para una gran producción de vinos de gama media. Ya no, al menos en las dos primeras bodegas, ya que el proceso no parece haber empezado en la de Rueda. Para hacerse una idea, entre Valdelacierva y Gormaz -la antigua cooperativa de San Esteban de Gormaz, privatizada en 2004- controlan más de 400 hectáreas. A lo grande, como aquí se gastaba: con esa superficie se pueden producir en esas zonas más de tres millones de botellas al año. Y eso, tirando por lo bajo. Otra decisión importante en su transformación: no hacerlo de ningún modo al estilo años 90, también llamado estilo Parker, que tantos partidarios y practicantes ha tenido, sobre todo en la Ribera. Ya saben: es a base de lujosas sopas de roble. En vez de ello han hecho un examen a fondo de su excelente patrimonio vitícola para identificar las viñas con potencial de finura y personalidad, mediante un estudio detenido de sus suelos y orientaciones, cuyas uvas se ensamblan en cuvées de tamaño modesto, o en algunos casos se elaboran desde una única parcela.

    Hace dos años, cuando los catamos por primera vez, eran menos numerosos los vinos de un solo lugar que elaboraban, pero con la nueva reglamentación de Rioja han registrado ya 10 viñedos singulares
    (aunque ellos prefieren llamarlos únicos) y están sacando al mercado lotes inhabitualmente pequeños: vinos que sólo dan para 1.000, 2.000, 3.000 botellas … Valdelacierva, basada en Navarrete, tiene lo esencial de sus viñas en la Sonsierra y en Rioja Alavesa, a las que ha añadido viejas parcelas de garnacha en Tudelilla. Gormaz, en la parte más oriental, alta y fría de la Ribera, las tiene en localidades que ya van adquiriendo renombre, como Atauta o Alcubilla de Avellaneda.

    Las mujeres, cuya sensibilidad está desempeñando un papel cada día mayor en el desarrollo del viñedo y las bodegas españolas en la buena dirección, parecen importantes en esta empresa. Dos de ellas, Raquel Ruiz y la enóloga Emma Villajos, dirigieron el otro día una cata en  Madrid que amplió el abanico de sus vinos, siempre con esas virtudes que descubrimos en 2019: delicadeza en el trato de la uva (grandes tinas de madera y barricas), poca extracción, roble francés no nuevo, que m¡µ-ca muy poco el producto. En medio de tanta noticia negativa en el mundo del vino -nos han llegado noticias de más de una situación grave-, este reencuentro ha supuesto la alegría de comprobar que se puede hacer, y que es uno de los modelos de reconversión hacia la calidad y el terruño del desequilibrado sector vitivinícola español.
    Nos han impresionado mucho, de la bodega  riojana, el delicado Valdelacierva Grano a Grano, un tempranillo de la Finca La Botija en Baños de Ebro, cuyas uvas se despalillan totalmente a mano para mantenerlas enteras y culminar una maceración intracelular impecable, y el fresco Valdelacierva Montepedriza, uno de esos viñedos únicos, de cepas de garnacha con 85 años en Tudelilla. Por su parte, Gormaz, bajo su marca 12 Linajes, hace también un notable Grano a Grano del ya legendario paraje de Valdegatiles en Atauta. Y pronto saldrá al mercado el finísimo 12 Linajes Senda de la Estación 2019, nuevo vino de una finura borgoñona.
    No son aún vinos muy conocidos, pero merece la pena buscarlos …

  • Las diferencias entre los vinos de Rioja y Ribera del Duero por Cocinillas

    Reproducimos el artículo de Laura S. Lara en El Español, cocinillas.

    La tipicidad de los vinos de Rioja y Ribera del Duero ha dejado de ser una característica que permita su diferenciación. El cambio climático, las tendencias en el estilo de los vinos y la globalización, entre otros factores, hacen que cada vez haya más vinos distintos entre sí e imposibles de etiquetar dentro de una misma región. Que a Rioja se la conozca como la tierra de los mil vinos no es casual.

    Hoy en día es muy difícil establecer las diferencias entre estas dos grandes denominaciones de origen, así que no te frustres si no lo consigues. Los vinos de ambas D. O. se parecen, y mucho, porque utilizan la misma uva (tempranillo) y comparten suelos arcillosos y con calcio, pero tienen matices diferenciadores, tanto en la teoría como en la práctica, que no debes pasar por alto si quieres aprender a valorar cada uno de ellos en su propia disparidad.

    1. El valor de las añadas

    “Un buen aficionado al mundo del vino debe conocer la calificación de las últimas añadas en sus Denominaciones de Origen preferidas”, dice Raquel Ruiz Espinosa, directora de Marketing y Comunicación de Hispanobodegas, que elabora vinos en Rioja (Bodegas Valdelacierva) y también en Ribera del Duero (Bodegas Gormaz). Es decir, si ha sido Buena, Muy Buena o Excelente. “Pero no sólo eso, también es importante que sepa que esa calificación sirve exclusivamente para esa Denominación de Origen en concreto, que cada región tiene una diferente cada año”.

    2. Rioja es D. O. Calificada y Ribera del Duero no

    Esto significa que los vinos de Rioja pertenecen a un escalón superior, según la nueva Ley del Vino, que certifica que estos han alcanzado altas cotas de calidad durante un dilatado periodo de tiempo (más de 10 años). La primera D. O. en conseguir la coletilla de Ca. fue Rioja, en 1991. Después Priorat, en el 2000.

    Ambas siglas garantizan que el vino está certificado por un consejo regulador y que cumple altos niveles de calidad pero, además, la D. O. Ca. impide que pueda venderse vino a granel y garantiza que todos sus productos se comercialicen embotellados en bodegas situadas dentro de la zona de producción, entre otras cosas.

    La D. O. Ca. Rioja es más antigua que la D. O. Ribera del Duero y la clasificación de los vinos también es diferente. En Rioja, por ejemplo, existen ‘viñedos singulares’ calificados, en Ribera no.

    3. En Rioja no se hacen vinos jóvenes con madera, en Ribera sí

    No se hacen porque no lo permite la regulación riojana. En Ribera, los vinos jóvenes con un ligero paso por barrica llevan la etiqueta de Roble, y son tintos que han conseguido cambiar el panorama vitivinícola español, ya que cuentan con todo el atractivo de su juventud, pero aportan un toque de madera que los hace más fáciles de beber y ligeramente más complejos.

    4. ¿Tempranillo o tinta del país?

    “Es la misma variedad pero en cada región se llama de una manera”, explica Ruiz Espinosa. “Sus comportamientos son igualmente diferentes, y esto es lo que le da sentido a cada denominación”.

    Además de la tempranillo, el resto de variedades de uva permitidas para tintos y blancos son diferentes en cada D. O. De hecho, hasta hace apenas un par de años, en Ribera no se podían elaborar blancos, algo que ha cambiado desde que se autorizara el uso de la albillo mayor.

    5. El clima marca la diferencia

    Si tenemos la misma uva, bodegas con instalaciones similares y enólogos igual de formados, ¿cómo pueden ser los vinos tan diferentes entre Rioja y Ribera?

    Es muy fácil de entender. Todo tiene que ver con el clima. “En la D. O. Rioja, que abarca los municipios de La Rioja, Álava y Navarra, enmarcadas por el Ebro, existen tres influencias climáticas: la continental, la atlántica y la mediterránea, y esta última proporciona una suavidad que en los vinos se traduce en una elegancia y una finura increíble y difícilmente igualable”, aclara la responsable de Hispanobodegas.

    El caso de Ribera es diferente. Aquí es el Duero el que marca los contrastes entre los viñedos situados en Burgos, Valladolid, Soria o Segovia. “La mayor ‘brusquedad’ climática da lugar a vinos más potentes, aromáticos, estructurados y con un tanino más marcado. Ribera es como un ‘sándwich’ entre heladas, se vive al filo con riesgo de hielos tardíos en mayo y tempranos en septiembre”, añade.

    El ciclo vegetativo en esta parte, por tanto, es mucho más corto, con contrastes térmicos entre el día y la noche de hasta 30 grados, pues a lo anterior hay que añadir una altitud media de unos 800 metros, frente a los 400/500 de Rioja. Esta singularidad permite una espectacular síntesis de polifenoles. “El resultado son vinos menos finos, pero con una carga aromática y estructural muy potente”.

    En resumen: taninos finos y elegancia de Rioja vs. taninos rudos y potencia de Ribera.

    6. Crianza, Reserva y Gran Reserva

    En Rioja, estas categorías que tienen que ver con el tiempo que el vino pase en contacto con la madera y no con la calidad (ojo), están permitidas para barricas de 225 l (las tradicionales), mientras que los Robles de Ribera del Duero se pueden criar en barricas desde 225 a 600 l.

    7. El vocabulario de la viña y el laboreo también es dispar

    Lo que en Rioja se conoce como renques, en Ribera del Duero son líneos; las cepas de una son los majuelos en la otra; las tijeras son corquetes; los uveros, pulgares… Los reversos del castellano no tienen límites en el viñedo.

    8. Cuestión de precios

    “Aquí funciona la oferta y demanda. En Rioja hay más superficie de viñedo, más bodegas y más vinos, la oferta es mayor. En Ribera hay menos uvas, menos producción debido a esas temperaturas extremas, menos de todo, y los precios de los vinos aumentan”, opina Ruiz Espinosa. Tanto es así que muchos bodegueros aseguran que, hoy, producir vino a partir de viñedos propios cuesta el doble en Ribera del Duero que en Rioja.

    Claves para diferenciar Rioja de Ribera en la copa

    En primer lugar, prestando atención al color. Ribera del Duero suele presentar colores más intensos, capas más altas. Y esto tiene que ver con los componentes fenólicos de la uva, que en esta región del mapa aporta tonalidades más azuladas, mientras que en Rioja viran hacia la gama de los rojos y granates.

    En nariz también se aprecian diferencias básicas que te pueden ayudar a determinar, a ciegas, si lo que tienes delante es un Rioja o un Ribera. Sin tener en cuenta las características propias y diferenciadoras de todas las subzonas de cada una de las denominaciones, porque eso sería una especie de suicidio enológico, los matices que solemos encontrar en los vinos de Ribera del Duero nos recuerdan a los frutos del bosque, al yogur de fruta, incluso al regaliz. Rioja, por su parte, huele a fruta roja, a fresa, a frambuesa, y también a flores. Siempre generalizando.

    En boca está la dificultad, pues además del clima y la tierra, la forma de elaborar de cada bodega tiene mucho que decir. Más o menos tanino, más o menos presencia de madera, más o menos ligereza… Todo depende. Pero si lo que buscas es sorprender a tu cuñado en la próxima reunión familiar, apunta esto: los vinos de Rioja presumen de tener menos estructura y ser más sutiles, más afrutados y más fáciles de beber. Mientras que en el caso de la Ribera del Duero, la temperatura extrema genera una mayor concentración en la uva, lo que se traduce en más cuerpo, más intensidad, en vinos muy marcados por la identidad del terruño aunque no por ello menos elegantes.

  • Montepedriza, la garnacha singular de Valdelacierva

    fernando ligero Emma Villajos y José Luis de bodegas valdelacierva rioja garnacha tudelilla

    Bodegas Valdelacierva es el proyecto riojano de Hispanobodegas. Aunque está ubicada en el corazón de la Rioja Alta (Navarrete), la pasión y el inconformismo que irradia el equipo técnico los llevó a encontrar un viñedo de Garnacha muy vieja en el pueblo de Tudelilla (foto 3): una joya hallada en plena Rioja Oriental de 86 años de edad y cultivada con sabiduría por las manos recias y curtidas de José Luis Sáenz (foto 2), propietario de la viña. Montepedriza es su nombre y nos da una idea de la estructura pedregosa del suelo (foto 4). Un terreno muy pobre que obliga a las experimentadas raíces a profundizar para conseguir alimento y dotar al fruto de singularidad.

    Conoceremos las labores que allí se llevarán a cabo en los próximos meses. No solo tendremos el privilegio de aprender cómo se trabaja una viña de estas características de la mano de Fernando Ligero (foto 1), responsable de Viticultura de Hispanobodegas, sino que descubriremos el verdadero valor del vino que de allí nace; seremos conscientes del esfuerzo que supone cultivar con exclusividad cada una de las cepas de esta viña para trasladar la esencia de un fruto exquisito a bodega. Solo allí Emma Villajos (foto 2), responsable enológica del grupo, podrá plasmar en el vino resultante el carácter único de esta Garnacha riojana tan sugerente.

    No perdáis detalle de esta magnífica ocasión porque no todos los días se puede presenciar la evolución de un viñedo de esta magnitud. Se harán labores rutinarias, pero también se hará frente a dificultades imprevistas con la serenidad y templanza propias de un viticultor experimentado sin temor a equivocarse.

    descripción de la finca montepedriaza rioja tudelilla garnacha valdelacierva

    Febrero 2021

    El 18 de febrero –como siempre, acompañados de nuestra perra Luka (foto 5), a la que le encanta disfrutar de los paisajes que nos ofrece Montepedriza y recorrer sus viñedos de arriba abajo– realizamos la poda de la viña. Disfrutamos de un gran día para podar, ya que la temperatura media ese día estuvo en torno a los 15°C y con una humedad relativa del 48%, lo que evita en gran medida las tan temidas enfermedades de madera producidas por hongos de distintas familias. La poda la realizamos dejan- do 1 pulgar por brazo y con 2 yemas vistas. De esta manera conseguimos regular la carga de fruta de la planta y una muy buena distribución de los racimos en la cepa, lo que favorecerá una muy homogénea maduración de las uvas.

    Marzo 2021

    A finales de marzo, aprovechando los 10 litros de agua que cayeron la semana anterior, decidimos labrar la tierra y aportar abono orgánico de mantenimiento en función de las extracciones que hizo la planta la campaña pasada. Así, dejamos preparada la viña y li bre de hierba para la inminente brotación. Como no puede ser de otra manera, nuestro viñedo sigue las pautas de cultivo 100% ecológico y en el tra bajo de suelo alternamos pases de cultivador con inter-cepas y segado de la cubierta vegetal espontánea según la época del año y su régimen pluviomé trico. Como siempre que estamos en Montepedriza, nos tocó esperar porque Luka se había ido de excursión por las viñas de los vecinos. Por suerte teníamos una botella de nuestra Garnacha…

  • Valdelacierva en el diario Expansión

    En pocos días salen al mercado los vinos de los Viñedos Únicos de la bodega riojana Valdelacierva. Se basan en que hace ya unos años el Consejo Regulador de Rioja puso en marcha el proceso de zonificación, que consiste en que, además de las tres zonas históricas de Rioja Alta, Alavesa y Oriental, se puedan afinar otros vinos de zona y municipio que tienen características especiales y diferenciales. Por encima de ellos, el mayor nivel de reconocimiento, lo tienen los viñedos singulares, normalmente pequeñas parcelas que por sus condiciones de suelo, orientación, corta producción, viñas viejas, vendimia manual… son especiales.
    Muchas firmas riojanas se lanzaron a buscar esos viñedos para certificarlos ante el Consejo Regulador y poder hacer vinos concretos procedentes de ellos. En muchos casos, de un gran viñedo, se podían seleccionar algunas parcelas que reunieran las condiciones exigidas.
    Es el caso de Valdelacierva. La firma hace años que apuesta por vinos de alto nivel y de mayor valor añadido y, lógicamente, no podían quedar fuera de la punta de la pirámide, que son los vinos singulares. En su caso Viñedos Únicos, que dan como resultado Valdelacierva Montepedriza 2019, 100% garnacha, y el Cantogordo 2018, a base de tempranillo, que llegarán al mercado en marzo. La casa cuenta también con dos de alta gama, aunque no de viñedos especiales que son, el Valdelacierva Garnacha 2018, y el Edición Especial 2017 elaborado a tercias con las variedades maturana tinta, garnacha y tempranillo. Éste saldrá un poco más tarde porque la enóloga de la casa, Emma Villajos, prefiere redondearlo un par de meses más en botella.
    Y es precisamente esta mujer joven, enóloga con gran preparación, uno de los mejores activos de la firma. Normalmente los mejores viñedos riojanos están en manos de viticultores de toda la vida, que vi-ven de ellos y, naturalmente no venden, así que la única solución es aliarse con ellos. Contratos a largo plazo y pagar caro por la buena uva. Villajos selecciona los viñedos, las parcelas especiales, negocia, y luego hace los vinos. Un buen trabajo que la ha llevado a ser la supervisora de enología de todo el grupo Hispanobodegas, al que pertenece Valdelacierva, que dispone de otras dos bodegas: una en la Ribera de Duero soriana, Viñedos y Bodegas Gormaz y otra en Rueda, Garcigrande. La punta de lanza es esta última que se nutre de la producción de varias fincas, en Rioja Alavesa, en San Vicente de la Sonsierra y en Tudelilla, en Rioja Oriental, donde están las mejores garnachas.
    El ejemplo es Valdelacierva Garnacha 2018, muy expresivo e intenso, lleno de fruta madura muy rica, que acompaña con una gran mineralidad en nariz. En boca
    es robusto, redondo con tanino domado (27 euros). Y de una pequeña parcela dentro de la finca sale el Montepedriza 2019 con viñedos de 103 años. Ya el precioso color violáceo al servirlo, te atrae y aparece en nariz elegante, fino sutil, pero con garra y nervio. La boca, potente, amplia, larga con noble fuerza (65 euros).
    El Canto Gordo 2018 con tempranillo de Rioja Alavesa impresiona al llevarlo a nariz por su extraordinaria complejidad. Fruta madura, especias como canela, tinta china, caja de puros; la boca soberbia, equilibrada, centrada, larga. Un vinazo (65 euros). Y cierra el Valdelacierva Edición Limitada con la mezcla de las tres variedades. Aparece mucha fruta madura, sotobosque con jara y eucalipto. La boca, estructurada, con fuerza, muy larga y sabrosa (38 euros).

  • Valdelacierva Vendimia Tardía

    Bodegas Valdelacierva, D.O. Rioja, en su proceso de avanzar y trabajar con nuevos proyectos acaba de recoger su primera garnacha blanca de vendimia tardía. Este pequeño viñedo de Briñas, en Rioja, presenta unas características y cualidades únicas para conseguir sacar el máximo potencial a la garnacha blanca. Emma Villajos, la enóloga de la bodega: “el trabajo de mejora e innovación de nuestra bodega siempre reside en nuestro viñedo, en el campo. Tener opciones como está garnacha blanca y trabajarla, nos ayuda a sacar esa parte exploradora e innovadora que es ADN de la marca y de la bodega”.

    La pasificación natural de esta garnacha blanca ha dado unos rendimientos muy bajos, menos del 7% y se ha conseguido, gracias a la naturaleza y al momento justo de la vendimia un néctar natural y un equilibrio perfecto entre acidez-azúcar-grado.

    Este Valdelacierva Vendimia tardía “no nace en esta vendimia como vino, sino como ampliación de conocimientos y trabajo para mejorar en la calidad y variedad de los vinos de Valdelacierva”, comenta Emma. De esta manera e innovando han visto la luz vinos como el Valdelacierva Grano a Grano, que en su primera añada fue considerado Vino Revelación 2019 o los dos primeros Viñedos Singulares: Cantogordo y Montepedriza de Valdelacierva.

    La gran nevada producida por Filomena así como los días que seguimos viviendo con la pandemia, no han conseguido trastocar los planes y proyectos de nuestra bodega riojana.

    VALDELACIERVA VENDIMIA TARDIA GARNACHA BLANCA             

     

     

     

  • James Suckling puntúa con 93 puntos a Valdelacierva

    93 puntos valdelacierva reserva por james suckling

     

    Valdelacierva Reserva, uno de los últimos vinos incorporados a la gama de Valdelacierva ha conseguido situarse en el podium de los mejores vinos españoles puntuados por el prescriptor americano James Suckling. Valdelacierva reserva ha sido elegido por uno de los críticos más influyentes del mundo del vino en su cata anual de vinos españoles. James Suckling ha otorgado 93 puntos a Valdelacierva Reserva 2016. Un vino que  suma un reconocimiento más y se sube al carro de los buenos vinos elaborados en Rioja y que  no deja de conseguir premios y buenos comentarios entre los entendidos en el mundo del vino.

    Además, otro de los vinos de la bodega riojana ha conseguido también una excelente puntuación con 91 puntos,  Valdelacierva crianza.

    El excelente trabajo de la enóloga Emma Villajos en Valdelacierva sólo tiene una fórmula secreta para conseguir que sus vinos tenga cada vez más reconocimientos y es: calidad, excelencia y trabajo en equipo.

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